El número de la moción de censura por parte de Iglesias no tiene mucho recorrido. Es la consagración de que este líder folclórico tiene la pretensión de conducir a Podemos, como emergencia política (otra cosa no es de momento), a la irrelevancia. Los egos personales desmesurados tienen estas cosas. Es una pretensión permanente de ser Anita Ekberg en la Fontana de Trevi incitando a la seducción bajo el torrente de agua transparente esperando la mirada admirativa de todos. Todo tiene su momento y este pasa rápido, después las carnes flojean y nadie mira y si lo hace es con lastima o sorna. Pablo, el que tutea al encarcelado “Nacho”, le importa un bledo deteriorar lo que la política tiene de auto-regeneración, justo en el momento en que más necesitada está de ella. Las acciones, declaraciones o lecciones que pretende dar evidencia que él no es alternativa de nada sino quien quiere matar todas las posibles. Esto es muy grave, pues sin alternativa la desafección al sistema es un camino sin retorno e Iglesias es sistema también, no vayamos a querer inventar ahora el estado de naturaleza roussuniano entrando y saliendo de él a gusto (para cobrar del Estado somos sistema, para criticarlo no).

Hay motivos suficientes como para destituir al Presidente del Gobierno (en una democracia normal habría dimito) por una responsabilidad que ya no se puede diferir ni excusar que sus tentáculos se hunden desde la fiscalía anticorrupción hasta las empresas del Ibex 35 como OHL. El sentir general dice que Iglesias no es el herbicida para terminar con esta cicuta. Él solito se ha deslegitimando y más, ha sido abono para mantener una situación tan hedionda. Sería bueno no otorgar el protagonismo que no tiene y pensar en otras alternativas.

Ahora bien, los salvadores no pueden salir de los nichos que lo provocan. El caso de Cifuentes es paradigmático. ¿Hay alguien que pueda creerse que no se ha enterado de la mierda que la rodeaba durante casi 40 años? Tonta ella o tonto yo.

El problema es que algunos pensaron que era inocuo dejar tiritando a la oposición. Su existencia y fortaleza es esencial para el funcionamiento del sistema democrático, no sólo por su función de control al Gobierno sino por su capacidad de tener alternancia en la dirección política de la sociedad, ahora se necesita.  Los ciudadanos se pueden equivocar en su voto, es su derecho, pero las fuerzas políticas deben saber cuál es su misión y hasta donde llega la tolerancia con la acción desaforada del Gobierno. Una reflexión: la democracia española se ha visto taimada más de 30 años como consecuencia del terrorismo y ¿ahora qué? ¿Otros 30 por la corrupción?

Ciudadanos sin duda podría propiciar en la Comunidad de Madrid abrir un proceso de regeneración real de una institución que ha pasado de estar bajo sospecha a lo siguiente. Para ello, tienen que vencer el miedo y demostrar una madurez política que les permitiría tener un papel protagonista en la regeneración española. Vaya Usted a saber qué se lo impide. Después del fiasco murciano cualquier cosa.

En definitiva, a España le urge que el PSOE resuelva sus cuitas internas pero no parece que esté contribuyendo a ello la suma de talentos dispuestos a participar en el proceso. El PSOE ha de pasar de lo que fue a lo que quiere ser, sin detenerse mucho en lo que es ahora. Sin embargo, decir cualquier cosa sobre este tema no sirve más que para el desfogue personal pues todos están cavando trincheras y nadie escucha.

El PSOE tendría que darse una vuelta de tuerca completa, alejarse de su propia realidad, tomar perspectiva y no estar en la levedad de sus ser para saber si es la socialdemocracia o la izquierda o llamar a ondear banderas de pasado que no dicen nada para los que ya viven en el futuro, y menos personalizar debates con cuitas de género o territorio. Serenamente hablando, que cantaría Labordeta, quiero decir que lo que ha de hacer es presentarse como UNA alternativa real, no consentir compadrear con la indecencia política (no hay norma de la responsabilidad democrática que lo imponga) y siendo sabedores, en este punto, de que la estrategia no pasa por echarse en brazos de una organización política que construye día a día el monolito a la política más viejuna que representa una izquierda meramente dialéctica.  El PSOE tiene que demostrar su capacidad de resiliencia y recuperar a los millones de españoles que defraudaos por su mala gestión de la crisis, su incapacidad para haber visto por donde iba la sociedad y liderarla, consentir actitudes y comportamientos propios de otros territorios ideológicos, sus contradicciones entre lo dicho y lo hecho  y sobre todo por haberse encerrado en sus sedes dándose besos por lo buenos que habían sido y  guantazos entre sí por ser “el jefe de la fotocopiadora”.  Lo que toca es hacer una oposición seria, consistente en sus relatos, propositiva, coherente, ligada con la ciudadanía y transparente.

Está bien consultar la opinión a los militantes, afiliados, bases, etc. es profundizar en la democracia y estamos en un tiempo nuevo donde no es pertenecer es participar. Finamente serán todos los ciudadanos los que han de resolver. Ahora bien, hay que reflexionar seriamente si esos ciudadanos, que por dos veces consecutivas han situado como primera fuerza política a un partido que pone a gestionar nuestros dineros a tipos que son capaces de llevarse hasta el  picaporte de la puerta,  les votan es  porque la alternativa no se ve, y si se ve, no gusta. Algo muy distinto habrá que hacer y ello es tarea de muchos.