Ya no son pocos los años que han pasado desde que el primer musical aterrizara en la Gran Vía (el primer boom mediático fue “La bella y la bestia”, si no recuerdo mal), y el género musical ya no es un “rara avis” en la escena madrileña. Ahora nos llega un nuevo musical rockero, centrado en los años de la movida, tras “Hoy no me puedo levantar” y “19 días y 500 noches”, pero esta vez dedicado a la movida no madrileña sino “galega”.

“Galicia caníbal” es una idea de Antón Reixa (cantante del grupo Os Resentidos, de aquellos años) en la que, partiendo de una historia callejera del 2012 nos traslada de alguna forma al estilo de aquellos años (una de cuyas canciones da título al musical). Las canciones son de Siniestro Total, Aerolíneas Federales, Los Cafres, Golpes Bajos o los Limones, y la historia, sin querer desvelar demasiado, nos cuenta las tribulaciones de una adolescente y su carrera por querer montar un concierto de rock en dos días. De fondo se añade algo de conflicto generacional con los padres, algo de trama amorosa y unas gotas de conflicto social.

Si hay algo que no comparto personalmente es la exaltación que suelen provocar los 80 y su movida, máxime para alguien que no la vivió. En el pase de mano nos dicen con no poco desparpajo “(la canción) “Galicia caníbal” supone un himno para tres generaciones de españoles”. Ahí es nada… Obivamente quien conozca bien los temas musicales (y los tenga asociados a parte de su juventud) será quien más disfrute, pero más de uno será la primera vez que oiga esos temas. Quien no conozca especialmente los temas puede dejarse llevar sin problemas, eso sí, pues la función desprende un gran entusiasmo que hace que sea fácil conectar con la obra, si bien tampoco es una obra del todo redonda, pues hay algunos momentos irregulares en su intensidad.

La puesta en escena es sobria pero juega muy bien con el fondo, donde se proyectan gráficos animados que sirven de escenario a los diversos lugares donde transita la trama (a destacar el momento de “Malos tiempos para la lírica”, donde el actor Sergio Zearreta va andando “hacia el fondo”, mientras las calles se suceden proyectadas en el telón de fondo). Los actores-cantantes lucen correctos en sus respectivos roles, pero merece la pena destacar al dúo protagonista, la joven Ana San Martín (Ana) y Sergio Zearreta (David). El sonido es bueno, pero quizás peca de excesivo volumen.

Es éste un musical divertido, entretenido, que se deja ver bien pero donde se podían haber pulido algo más algunas escenas y la trama en general, que se hace demasiado simple a poco que nos paremos a pensar en ella. Son esos pequeños “querer y no poder” los que lastran un conjunto que parece así más destinado sólo a fans de la música de esos años, pero por otra parte aquellos que se acerquen a darle una oportunidad pueden tener una agradable sorpresa.