Ya lo sé. Necesita más. “Un idiófono, según la clasificación de Hornbostel-Sachs, es un instrumento musical que tiene sonido propio porque usa su cuerpo como materia resonadora. Los idiófonos son instrumentos de percusión”. El Partido Popular, Vox y sus palmeros opinático-mediáticos son instrumentos idiófonos. Su estructura organizativa y molecular está diseñada y aplicada a producir ruido. Entre tantas nueces en los decretos votados, solo las cáscaras resuenan. Ahora, a lo María Jiménez, “con golpes en el pecho”: “qué es esto, qué deshonra, no nos merecemos este deshonor, una humillación…”. Todo ruido, demasiado ruido de un españolismo hueco y vacío de españoles. Ya lo escribió Sabina-Nostradamus “Y al final números rojos / En la cuenta del olvido / Y hubo tanto ruido / Que al final llegó el final”.

Haciendo más ruido, con bombos y platillos, los opináticos que piden “directos” de las negociaciones mientras estas estén en curso. Tan ensimismados en el comentario que olvidan el qué. Puestos a innovar, hay que proponer que en toda mesa de negociación se cree la figura del periodista empotrado. Pongo un ejemplo. Si usted ha visto la película “Bananas”, de Woody Allen cuando era Woody Allen, hay un periodista metido en la cama con la pareja de amantes retrasmitiendo en directo las sensaciones y valoraciones de cada uno de ellos. En esa estamos. Acusan a Junts de no estar metidos en la cama comprometidos con la gobernabilidad de España. Ya te digo del PP o Vox dedicados únicamente a hacer la cama al gobierno. Muy comprometidos con el bienestar de los españoles no parecen estar. De hecho, sin ruido no están.

Y hablando de instrumentos idiófonos, que decir de la campanera que repica a capela. Son famosas las campanadas de la Puerta del Sol. Todo el año. La última, ya sin Pedroche en frente, va de obsesión gremlins. No quiere “Stripe” que se dé agua al gobierno “mogwai” después de medianoche. Conoce los efectos y ya hay bastantes gremlins  en el PP para montar películas y tertulias en plan José Alfredo Jiménez (“Pa’todo el año”).

En fin, Albert Camus. Aquí estamos, que decían en “Full Monty”. Sobre el techo de un coche sumergido en el canal y con una viga al hombro. Es difícil superar esa metáfora del ser humano. Una viga aún más pesada cuando se trabaja por un mundo mejor. Solo queda decir que ánimo. Nada bueno e importante para tanta gente fue, es o será nunca fácil. Nunca jamás.