En el pleno del Congreso, el Gobierno logró la aprobación del decreto ómnibus y del de las medidas del escudo social anticrisis, mientras decayó el decreto de reforma del subsidio de paro por el voto negativo de Podemos, PP y Vox. Tras su celebración, el líder del Partido Popular ha subido un peldaño más la estrategia de crispación con la que creía que llegaría a La Moncloa el pasado 23 de julio, y con la que finalmente fracasó.

Además de decir que “vamos a internacionalizar la respuesta a lo que está pasando”, ahora Feijóo, acaba de declarar que desde Génova van a defender España “al unísono en una ofensiva política, social y judicial, sin cuartel y sin descanso”.  Y así, “el próximo 28 de enero volveremos a la calle en un acto que concentraremos en Madrid para decir alto y claro que a este país no lo extorsiona nadie”.

Todo ello acompañado de las palabras “saqueo”, “extorsión”, “destrozo”, “plan demencial”, “inaceptable”, “ilegal”, “amoral”, “humillado por todas las minorías radicales”, “estafa a los españoles”. Y de las declaraciones de la presidenta de la Comunidad de Madrid, marcando el camino por si alguien duda o se despista, y afirmando que “el PP no debería dar ni agua al Gobierno”.

Es preocupante para la democracia española ver como el principal partido de la oposición, cegado por su fracaso en el acceso al gobierno que predecían todas sus encuestas, está subiendo todavía más una crispación que está llegando ya a la calle y es muy peligrosa para la convivencia cotidiana de los españoles y su bienestar.

Feijóo debería pensar primero, ahora que se va a encerrar con su supuesto núcleo duro en Toledo tres días, cuanto tiempo tardarán muchos de los que se sentarán con él en esa reunión en hacerle lo que hicieron a Casado si las elecciones en Galicia no van como ellos creen, y los resultados en las elecciones en el País Vasco y en las elecciones europeas tampoco.

Esta primera reflexión por parte de Feijóo es importante, porque lo que le van a susurrar al oído es que siga incrementando la estrategia de crispación porque en poco tiempo será presidente del gobierno.

¿De verdad les va a seguir creyendo? Porque continuar votando no a subir las pensiones, a las ayudas para el transporte público, a rebajar el IVA de los alimentos, a prohibir a los bancos cobrar comisiones en ventanilla por sacar dinero, a las rebajas fiscales a la electricidad y el gas, entre otras muchas cuestiones es ir contra los españoles, a los que como representante de ellos juró defender. Si, es ir contra los españoles no contra el gobierno.

Feijóo debería utilizar estos tres días en Toledo para pensar en los españoles en lugar de pensar en su futuro. Si lo hace, le irá mejor a España porque llevará a cabo una oposición útil, con diálogo y acuerdos con el gobierno en algunas materias que mejoraran el bienestar de los españoles. Si lo hace le irá mejor a él, porque los ciudadanos verán a una persona que piensa más en el interés general que en el suyo.

Pero claro, para hacerlo hay que mandar más que aquellos que desde fuera del partido y desde dentro le quieren tutelar en cada uno de los pasos que quiere dar. En Toledo, sería bueno que Feijóo recordara a Don Manuel Fraga, cuando en aquel congreso de Sevilla dimitió como presidente del partido y, tras proclamar como sucesor a Aznar, pronunció aquella famosa frase de que no existían “NI TUTELAS NI TU TÍAS”.

Pues eso, Feijóo, un poco de valentía externa e interna, sin tutelas ni tu tías. Una oposición útil para España donde hay que poner fin a la estrategia de crispación que lleva realizando el PP desde la moción de censura del año 2018.

Esto no significa docilidad, todo lo contrario. En democracia es necesaria la confrontación de ideas, opiniones y proyectos distintos dentro de una sociedad donde se respeta el pluralismo político, y se reconoce a quien eligen en el Parlamento para gobernar.

Otra cosa es la asfixiante estrategia de crispación que están realizando para deslegitimar sistemática y permanente del adversario político y al gobierno con el fin de llegar al poder como sea.

En definitiva, o Feijóo practica el “NI TUTELAS NI TU TÍAS” de Fraga o los poderes externos e internos del PP acabarán con él más pronto que tarde. Una inestabilidad en el principal partido de la oposición que no conviene a España, como tampoco le conviene que continúe la estrategia de crispación.