“Que ser valiente no salga tan caro,
que ser cobarde no valga la pena,
que no te vendan por menos de nada,
que no te duerman con cuentos de hadas”.

Joaquín Sabina

Vivimos en tiempos revueltos de sensaciones, de emociones de elecciones, ahora se dicen tensionados. Es la tierra de jauja para los politólogos, para las tertulias suculentas, pera los “opinadores profesionales”. Lo dicho, es un momento ideal para opinar, incluso para los legos como este vulgar articulista.

El miércoles día 24 de abril se había producido un enfrentamiento tenso en la sesión de control al gobierno, se pasaron las líneas rojas del respeto para pasar a los ataques personales y familiares hacia la persona del Presidente del Gobierno (PG) y hacia su compañera de vida. La oposición liderada por el pp se tiró a degüello cual ave carroñera hacia una presa que no seguiría en esa dirección de insultos, amenazas y descalificaciones personales, utilizando una (pesudo)política con lazos de razonamiento impostado.

Se estaba atacando al PG no por hechos, sino por atribuciones otorgadas de forma aleatoria por la jauría política, mediática y judicial en que se transforma la acción (pseudo)política cuando no se tiene fundamento consistente. Me recordaba el gran artículo de Émile Zola escrito a finales de 1898 y titulado “J’accuse”, que narraba el entramado que se formó en el denominado “caso Dreyfus”, acusado de espía por criterios de su pertenencia a la minoría judía y que fue declarado culpable y encerrado por sentencia judicial.

Se denunciaba el uso torticero del sistema judicial para hacer “justicia” política. Un caso claro de lo que hoy se denomina como “lawfare”.

Más cercano a nuestra idiosincrasia, Javier Cercas narra con maestría el desbancamiento de Adolfo Suárez, disfrazado de dimisión, en su obra “Anatomía de un instante”. Desmenuza los vectores que interactuaron, tanto mediáticos, como políticos y hasta de consideración de clase, para que esta dimisión se consumara en una profecía autocumplidora del refrán castellano, entre todos la mataron y ella sola se murió.

En el curso del último año este articulista ha escrito algunos artículos haciendo referencia a la gran agresividad que acontecía en la política española. A ello se unía el posicionamiento de algunos (pseudo)medios de comunicación y de (pseudo)periodistas en torno a cualquiera que fuera la actividad política del gobierno. Usaba en los artículos una cierta deformación profesional que, de nuevo se va a realizar en este artículo

Efectivamente, esta presión mediática respondía a los principios políticos de los grupos del poder social y económico reales, cumpliendo a rajatabla los contenidos de la “manipulación mediática” que describiera magistralmente Noam Chomsky en ocho mecanismos precisos.

Así se llega a una realidad bronca, áspera e hipertensionada, a esa situación se llegaba con una técnica muy precisa: despersonalizar al PG, para ello cumplieron todos los pasos: insultos “gruesos” y hasta soeces (no olvidemos los 19 insultos seguidos emitidos en menos de dos minutos por el entonces líder de la oposición y que se han reeditado recientemente por el actual líder de la oposición de derechas). Descalificaciones personales utilizando un (pseudo)lenguaje científico lleno de estigma hacia los procesos mentales y sin ningún tipo de contextualización, lo que encierra una agresividad de tintes destructivos de gran potencia. Las mentiras y los bulos eran la forma de trasmitir cualquier contenido referido al PG y cargados de sus razones utilizaban mecanismos proyectivos para fundamentar un nuevo insulto y una nueva descalificación hacia los contenidos trasmitidos por el PG. Se construyen las denominadas “fake news” al focalizar todas las informaciones sobre los aspectos negativos, de tal suerte cualquier acto de gobierno o idea formulada se le transforma en el fundamento para atacar, si se hace porque se hace, si no se hace por omisión, si se silencia la ocultación se  sentimientos de envidia que sustentan el deseo de muerte, como metáfora y símbolo, hacia el objeto de la envidia, tal como nos enseñó Melanie Klein, y que emergen al exterior como la rabia y/o el odio. Ya solo queda difundir esos contenidos, es decir el papel de los (pseudo) medios que son el vehículo de los (pseudo)periodistas que se sustentan por las subvenciones realizadas por sectores económicos involucrados con la ideología de esos sectores políticos (ver el listado de subvenciones a medios de comunicación, por ejemplo, de la Comunidad de Madrid, publicada recientemente), así se configura la trama: unos financian, los segundos hacen la política y los terceros difunden las ideas, tal como formuló, de forma tan precisa, mi maestro Noam Chomsky.

Cuatro ejemplos nacionales pueden hacer entender este proceso, el primero cronológicamente fue el caso de Demetrio Madrid, siendo Presidente de la Comunidad de Castila y León aparece un problema familiar, interviene la justicia y el líder de la oposición, a la sazón el sr. José María Aznar, le exige la dimisión de inmediato; tras seis años la cuestión judicial exonera al político socialista, pero nadie se disculpa por sus actos. Alberto Núñez Feijoo, político emergente de Galicia, pasa vacaciones y recreo con su amigo Sr. Dorado, un conocido narcotraficante del uno al otro confín de Galiza, de sus gentes y de sus instituciones, pero el político no sabía lo que conocía todo el mundo; ni se habla del tema por los sectores del poder convencional y el político es el actual líder de la oposición de derechas. Edificios de viviendas de promoción oficial (VPO) decide el poder municipal, detentado por la sra. Ana Botella, venderlos y son adquiridos/asignados a un fondo buitre que, casualmente, es gerenciado por uno de los hijos del matrimonio Aznar-Botella, la justicia dice que no es muy legal, pero… todo queda igual, salvo para los inquilinos de protección oficial y la sra Botella exonerada de sus responsabilidades. El último caso es muy reciente, Mónica Oltra, vicepresidenta del gobierno de la Comunidad Valenciana, se le involucra en un tema de posibles abusos sexuales de su ex marido, al ser imputada existe una gran campaña mediática y política, la vicepresidenta dimite y unos años después se archiva la causa por falta de pruebas, pero la carrera política ha sido totalmente cercenada, nadie le pide disculpas.

El resumen es descorazonador, pero muy pedagógico: dos casos pasan a la  con gran ruido mediático y político y siendo protagonizados por políticos de izquierda. Los otros dos casos no se pueden catalogar los recorridos judiciales, nada más que como desidia judicial y se silencian en los medios de comunicación, evidentemente sus protagonistas son de la derecha política.

En el caso de Pedro Sánchez y su esposa Begoña Gómez la situación es similar, un supuesto sindicato denominado “Manos Limpias”, de clara ideología de ultraderecha y gran trayectoria de denuncias falseadas, denuncia a la mujer del PG y un juez decide admitir a trámite la denuncia y abrir diligencias contra Begoña Gómez. Esta acción judicial es sorprendente: durante meses se llevaba realizando una presión creciente y desde diferentes ángulos contra la mujer del PG, hasta llegar a esta situación, un tanto dantesca, puesto que el propio denunciante admite que para la denuncia se ha basado en recortes de tabloides y que, ”posiblemente”, no sean verdad, a su vez el juez “ha peinado” la denuncia, pero sin el informe de la fiscalía que luego recurre el acto del juez.

Pero el contexto es muy interesante, porque unas semanas anteriores había surgido un tema con el “novio/ciudadano corriente” de la Presidenta de la Comunidad de Madrid. Es un tema de fraude fiscal, a lo Al Capone, del que se ha declarado culpable aunque se ha pretendido blanquear con otra circunstancias rocambolescas. El caso es que la presidenta Díaz Ayuso ha utilizado medios públicos e institucionales para justificar a un “ciudadano corriente” y aduciendo mentiras, comprobadas por los datos reales existentes. Se silencia este caso, se denuncia a la fiscalía y se arma ruido con el caso de Begoña Gómez. Perfecto pantallazo para descentrar la mirada y cambiar el foco.

En el caso que afecta al PG y a su familia se arma un caso que resulta ser un ataque al sistema democrático por asentarse sobre los ataques que previamente venían haciéndose contra el PG desde el momento que fue investido como tal, al negar la legitimidad de la elección y que el líder de la oposición verbalizara que el Congreso de los Diputados no detentaba la representación popular de la ciudadanía. Este ataque al sistema democrático se realiza bajo el disfraz de los mecanismos propios de las democracias formales.

Se utiliza, en este caso, al sistema judicial inmerso en una crisis tremenda tras más de cinco años con el CGPJ caducado y el bloqueo constitucional por parte del pp. En estas condiciones el juez asume un papel de juicio al proceso democrático basado en unos recortes de tabloides, elevados a la categoría de pruebas, cuando no son ni siquiera indicios. Es decir, cuando se toman resoluciones injustas a sabiendas de su injusticia, se produce la prevaricación. Pero, en este caso, se incluye otro aspecto fundamental: la utilización con fines políticos de la justicia, es denominada como “lawfare”.

Por si fuera poco argumentado el lawfare de este caso, voy a aportar otro argumento de peso: durante la primera ola de la pandemia por covid-19, se ha documentado, en tiempo y forma, 7.291 fallecimientos de ancianos en las residencias de la tercera edad de la Comunidad de Madrid, fue como consecuencia de aplicar los denominados “protocolos de la vergüenza” formulados por la administración de la Comunidad de Madrid. Todo está documentado y publicado por el Consejero del sector en aquellas fechas. La Presidenta Díaz Ayuso desprecia a las familias, desbarra en las argumentaciones, trata de evitar hacer o explicar algo sin insultar a la razón de la ciudadanía. Todos los intentos, por solicitar la posibilidad de analizar judicialmente la situación, han sido reiteradamente denegados, hasta época reciente un solo caso. Recordemos: 7.291 casos documentados en tiempo y forma, no se consigue abrir diligencias.

En contraposición con lo anterior: unos meros recortes periodísticos, catalogados como “posiblemente falsos” por los propios denunciantes, han bastado para abrir diligencias a la mujer del PG, quizá solamente por el hecho de ser mujer del PG. Es decir: uso político de la justicia para fines y objetivos políticos, desde la justicia.

En este complejo entramado se plantea el ataque al sistema democrático en su conjunto desde las derechas políticas. El PG toma una decisión de riesgo: retirarse a reflexionar sobre la opción a seguir o no seguir detentando la PG. Otro punto de fricción para la derecha que lo ataca como tacticismo interesado. Otra tentativa de despersonalización y cosificación hacia el PG.

En la carta el PG busca una re-humanización frente a la despersonalización sufrida. Se expone un contenido emocional y afectivo real y mental indisolublemente unido al funcionamiento normal y con procesos vinculares y de apego de forma adecuada. Se puede ser “duro”, pero no se puede ni se debe ser insensible.

Como ven en este caso existen los ingredientes fundamentales para poder ser considerado como un caso Dreyfus de nuevo cuño, solo que en este caso se juzga y culpabiliza por ser socialista y haber conseguido el gobierno en contra de una voracidad de las derechas de este país, que no admiten ser relegadas a la oposición y demuestran que las elecciones otorgan el gobierno, pero las derechas siguen detentando el poder económico, mediático y judicial.