De nuevo ha comenzado en España un maratón electoral que tiene su primera cita en las elecciones autonómicas en Castilla y León, y concluirá a finales del año que viene con las elecciones generales.

Dos años de frenética carrera electoral, donde desde la oposición no están dudando en aumentar la polarización, la crispación y las noticias falsas. En un “todo vale por ganar” total, donde siguen sin medir el daño que para la convivencia y el bienestar de nuestra sociedad genera este tipo de actuaciones.

Pero, los españoles se han dado cuenta de que para estos líderes de la oposición es más importante su supervivencia personal, que el interés general y el bienestar de la población.

De esta forma, cuando se les pregunta si el líder del principal partido de la oposición, Pablo Casado, le inspira, personalmente, mucha confianza, bastante confianza, poca o ninguna confianza, un 87,1 por ciento afirma que poca o ninguna confianza; un 1,2 mucha confianza; y un 8,4 por ciento, bastante confianza, según los datos del barómetro del mes de enero del CIS.

Estos datos tendrían que llevar a estos partidos de la oposición, y principalmente al PP, a tener una visión más de Estado en su quehacer diario. Pero tengo la impresión de que no van a cambiar, engañados en el espejismo de un cortoplacismo que, seguro que les pasará factura a ellos y, desgraciadamente a la convivencia y al bienestar de nuestra población.

En este clima, una pregunta trascendental es saber si ante una cita electoral, y van a producirse unas cuantas, los ciudadanos normalmente tienen clara la opción de votar a un partido o suelen dudar entre dos o más partidos.

Pues bien, en estos momentos, en España solo el 53 por ciento de los votantes tiene claro a qué partido político votar. Un 39,4 por ciento, duda entre dos o más partidos. Un 3,5 por ciento, afirma que no suele votar, vota nulo o en blanco. Un 2 por ciento, no sabe o duda. Un 1,4 por ciento, no contesta. Y un 0,7 por ciento, dice dudar entre votar a un partido o no votar, según el barómetro del CIS de enero de 2022.

Si a estas cifras, le sumáramos en qué momento deciden, se podría afirmar que desde que se convocan unas elecciones hasta el día mismo que se vota hay, como se dice coloquialmente, mucho partido por jugar.

¿Por qué? Pues porque si profundizamos un poco más dentro del 39,4 por ciento de las personas que señalan que suelen dudar entre dos o más partidos, un 63 por ciento de ellos dudan entre dos partidos; un 27,1 por ciento entre tres; y un 7,8 por ciento entre más de tres partidos.

Algo muy interesante en un panorama político actual caracterizado por la fragmentación del voto y del electorado, donde pequeñas variaciones pueden hacer cambiar por completo la gobernabilidad en las instituciones.

Así, las dudas pueden finiquitar definitivamente a Ciudadanos, o por el contrario si consiguen representación, por muy baja que sea, pueden convertirse en decisivos para la gobernabilidad en algunos lugares. Las dudas entre PP y PSOE pueden dar más de una sorpresa al partido de la oposición. Al igual que ocurre con el PSOE y los partidos que tiene a su izquierda.

En definitiva, comienza un nuevo maratón electoral en España, con mucho ruido y crispación, con mucha fragmentación electoral, con mucho por decidir, y donde estoy seguro de que habrá sorpresas.