El 20 de noviembre de 1999, Julio Anguita, a la sazón, coordinador general de IU, afirmaba en Oviedo que el problema de su coalición de cara a las elecciones generales era hacer frente al “voto útil”, que estaba asentado «en la pereza mental del ser humano» y favorecía a los partidos mayoritarios. Anguita apelaba a luchar de forma “efectiva” para anular esta situación que, disminuía los votos de IU cada vez que hay unas elecciones. Por último, lanzaba dos mensajes más. El primero, el de apostar por una «unidad de acción de la izquierda» basándose en los contenidos concretos y no en la «unidad de la izquierda sin más». El segundo, señalaba que sus iniciativas estaban destinadas a hacer frente a las políticas «de derechas» que practicaban, a su juicio, las dos formaciones mayoritarias.

Veinte años después, y a las puertas de la repetición de otras elecciones generales, estas palabras, y sobre todo la actitud obstruccionista de IU frente al PSOE que llevó a impedir gobiernos del PSOE y facilitó los del PP, tienen su reflejo en Unidas Podemos. Cuyo líder, discípulo aventajado de Anguita, ostenta el nefasto récord para el bienestar de los españoles de impedir en cuatro ocasiones la investidura de un presidente del gobierno socialista.

En España, un 57,5 por ciento de los ciudadanos piensa que votar es un derecho y un 36,3 por ciento cree que es un deber. ¿Por qué digo esto? Por si alguien todavía no sabe que el 10 de noviembre se repiten las elecciones generales por la intransigencia democrática de unos partidos de la oposición, que no asumieron el lugar donde les pusieron los españoles con su voto, y que han antepuesto sus intereses particulares a los generales de todos los españoles.

El PP lo hizo pensando que con el bloqueo mejoraría sus resultados, aunque con ello hundiera a España. Veremos cuando se abran las urnas. De momento, lo que está claro es que ya no podrá volver a bloquear la formación de un gobierno si no existe alternativa.

Ciudadanos, tuvo el momento para el cual se fundó, ser parte de un gobierno que diera estabilidad al país y poder realizar las reformas que se necesitan para el futuro. Pero su líder, cegado por el espejismo de liderar la derecha y algún día ser presidente, lo ha desperdiciado con su negativa a pactar con el PSOE mientras hacia lo propio con la extrema derecha. El resultado, nuevas elecciones y debacle a la vista.

Unidas Podemos. Que decir de Unidas Podemos. Pues que pagará en las urnas su intransigencia y su negativa a investir a un presidente del gobierno socialista. Y más en una campaña donde paradójicamente, se ha convertido en uno de los adalides del voto útil, para intentar frenar la sangría de votos que se avecina, y que se verá agudizada por las nuevas escisiones que han salido de su seno y de los fundadores de Podemos.

Como siempre que hay elecciones, vuelve la apelación al voto útil, por parte de las distintas fuerzas políticas. Aunque existen algunas novedades. La primera, es que el incremento de la fragmentación política ya incluye a la derecha con tres formaciones y, a una izquierda que sigue formando partidos a cada bandazo autoritario de la elite dirigente de Unidas Podemos.

La segunda novedad, en estas elecciones, es que la apelación al voto útil la están haciendo todos los partidos y no solo los mayoritarios. Lo que puede llevar a la siguiente pregunta: ¿Qué es el voto útil en estas elecciones? A primera vista, se puede responder, que el voto útil es aquel que permite formar un gobierno estable los próximos cuatro años. Y el voto inútil, es el que se realice a aquellas formaciones políticas que tienen por objetivo bloquear si no son las vencedoras de las elecciones.

Por eso, el voto útil hoy significa afianzar la victoria electoral del partido político que ganó las anteriores elecciones generales. Eso significa votar el proyecto presentado por el PSOE para superar el bloqueo y continuar las reformar necesarias para mejorar el bienestar de los españoles.

Tan claro y tan difícil a la vez, porque en una veintena de circunscripciones electorales, la diferencia entre ser elegido o no diputado por un partido u otro va a depender de un puñado literal de votos. Este motivo, es el que está llevando a los partidos a movilizar a sus militantes, a sus potenciales votantes y a votantes de otros partidos en anteriores elecciones a los que no ha gustado el bloqueo al que se esta sometiendo a España.

En esta situación, es importante destacar:

  • La decisión de voto se retrasa en porcentajes importantes. En las elecciones generales de abril: el 69,1 por ciento de las personas que votaron tenían decidido su voto desde hacía bastante tiempo, antes del inicio de campaña; un 15,7 por ciento lo decidió durante la ultima semana de campaña, unos días antes de las elecciones; un 10,1 por ciento lo decidió al comienzo de la campaña; y un 4,7 por ciento lo decidió el mismo día de las elecciones. Esto significa, que hasta el último minuto de la votación pueden producirse cambios significativos de representación si los ciudadanos se confían con la victoria del partido que ganó las anteriores elecciones.
  • Los debates no cambian la intención de voto mayoritariamente, pero… Un 92,7 por ciento de los encuestados tras las elecciones por el CIS afirmaron que después de los debates no cambio su intención de voto. Mientras un 7,1 por ciento dijo que sí. Un pequeño porcentaje, que en su mayoría pensaba votar a un partido y cambio su voto a otro. Pequeño porcentaje que puede ser decisivo.
  • Voto por convicción y dudas. Un 68,6 por ciento de los votantes voto a un partido por convicción; un 18,4 por ciento con ciertas dudas; un 6,3 por ciento porque se trataba del mal menor; y un 5,5 por ciento para evitar que pudiera ganar otro partido. De la movilización a un partido u otro de quienes tienen dudas, de quienes lo hicieron por un mal menos o por evitar que ganara otro partido, también se muestra determinante en el resultado final. Un apunte, los envejecidos partidos nuevos, son los que presentan porcentajes más altos de volatilidad electoral de sus votantes.

Y estábamos en ver que es voto útil o el voto inútil cuando la sentencia del procés ha vuelto a mover el escenario político en España y, sobre todo, ha vuelto a dejar en evidencia a formaciones como Unidas Podemos o Más País, que lejos de apoyar al gobierno en sus actuaciones y estar con los partidos políticos que defienden la ley, se han precipitado unos a criticar al presidente del gobierno y no descartar los indultos, el líder de Unidas Podemos, y otros a decir que no apoyaran al gobierno si hay que aplicar el artículo 155 de la Constitución en Cataluña, el líder de Más País.

En estas elecciones, el voto útil es el que permite formar un gobierno y que sea estable. El voto útil es que pone a España y los españoles primero, por encima de divisiones partidistas. Eso significa llenar las urnas de votos al PSOE para evitar bloqueos y para realizar un proyecto de modernización, progreso e igualdad que llegue a todos los españoles.

Veremos.